Embajada de la Republica Bolivariana de Venezuela en la Republica de Turquia
Inicio     Embajada     Contctenos
 

 

Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com  


Caracas

Ankara

Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com  

 

 

                        
   Español             Turco               Inglés    

Frases de El Libertador

Es preciso que el gobierno se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si estos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros.

Mi espada y mi autoridad se emplearán con infinito gozo en sostener y defender los derechos de la soberanía popular.

Yo desprecié los grados y distinciones. Aspiraba a un destino mas honroso: derramar mi sangre por la Libertad de mi Patria.

Yo no conozco más partido de salud que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social.

Yo no quiero el mando, mas si quieren arrebatármelo por fuerza o intrigas, combatiré hasta el último caso.

Yo sigo la carrera gloriosa de las armas solo por obtener la gloria que ellas dan; por liberar a mi patria, y por merecer las bendiciones de los pueblos.

Mi único amor siempre ha sido el de mi patria, mi única ambición su Libertad. Los que me atribuyen otra cosa, no me han conocido nunca.

Unión, unión, o la anarquía os devorará.

Yo deseo más que otro alguno, ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y su gloria.

Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende.

La ley del deber, más poderosa para mí que los sentimientos del corazón, me impone la obediencia a las instancias de un pueblo libre.

Las cualidades eminentes que caracterizan al hombre grande: valor para arrostrar el peligro, inteligencia para vencer, amor a la patria y odio a la tiranía.

Cuando el pueblo, por medio de la instrucción, sepa lo que son sus deberes y derechos habremos consolidado la República.

Las naciones marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso con que camina la educación.

Las sociedades ilustradas han puesto siempre la educación entre las bases de sus instituciones.

La nación será sabia, virtuosa, guerrera, si los principios de su educación son sabios, virtuosos y militares; ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática si se cría en la escuela de los errores.

El primer deber del gobierno es dar educación al pueblo.

La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante, que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre.

Un hombre sin estudios es un ser incompleto. La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante, que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre.

El sistema de gobierno más perfecto es aquél que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.

Para Juzgar de las revoluciones y de sus actores, es menester observarlos muy de cerca y juzgarlos muy de lejos.

En vano las armas destruirán a los tiranos, si no establecemos un orden político capaz de reparar los estragos de la revolución.

No debemos fiarnos de las apariencias del triunfo ni despreciar por pequeño al enemigo.

Divididos, seremos más débiles, menos respetados de los enemigos y neutrales. La unión bajo un gobierno supremo, hará nuestra fuerza, y nos hará formidables a todos.

Es glorioso, sin duda, servir a la patria, salvarla en el combate, pero es muy odioso el encargo del mando.

En la guerra no se comete falta impunemente, y la inexactitud en la ejecución de los planes o combinaciones trae frecuentemente graves e irremediables males.

Es indispensable emplear la sorpresa con preferencia a la fuerza, porque es más difícil destruir al enemigo en el campo.

Es un principio del arte que toda guerra defensiva es perjudicial y ruinosa para el que la sostiene, pues lo debilita sin esperanza de indemnizarlo.

En vano las armas destruirán a los tiranos, si no establecemos un orden político capaz de reparar los estragos de la revolución.

El que abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada, y gana cuanto le consagra.

Me he metido a alfarero de Repúblicas, oficio de no poco trabajo, pero al mismo tiempo, glorioso.

En cuanto a la excelencia, usted sabe que no la merezco; me contentaré yo con ser justo.

El gobierno que se le dé a la república debe estar fundado sobre nuestras costumbres, sobre nuestra religión y sobre nuestras inclinaciones, y últimamente, sobre nuestro origen y sobre nuestra historia.

Los artículos deben ser cortos, agradables y fuertes. Cuando se hable del Gobierno, con respeto; cuando se trate de Legislación, con sabiduría y gravedad... Yo quiero que se me proteja un periódico, pero que se organice con elegancia, gusto y propiedad...

El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad: la nuestra es la madre de todos los hombres libres y justos, sin distinción de origen y condición.

El patriotismo es un fuego sagrado que no puede estar oculto; y que tanto cuando se extiende en un sentido verdaderamente puro, tanto más habrá ganado la felicidad del país, cuya moralización demanda extraordinariamente todo paternal cuidado.

 


Agregar a Favoritos          Imprimir

Google

________________________________________

Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Turquía.

Hilal Mahallesi, Hollanda Caddesi, 696. Sokak, No:20/A, 06550, Yıldız, Çankaya - Turquía

Teléfonos: 0090 (312) 441 21 45 - 441 21 49 (Central)

Fax: 0090 (312) 440 67 55

Fax Embajador: 0090 (312) 440 67 43

Correos Electrónicos:
mision-ankara@embavenez-turquia.com
mision-ankara2@embavenez-turquia.com

embajador@embavenez-turquia.com